La carga de hidratos es una estrategia útil cuando quieres llegar con los depósitos de energía llenos a un esfuerzo largo, pero no sirve igual para todas las pruebas ni para todos los cuerpos. En este artículo te explico cuándo compensa, cómo se organiza de forma realista, qué comer, qué errores suelen arruinarla y cómo ajustar la cantidad a tu peso y a tu digestión. Si la haces bien, ganas margen; si la improvisas, solo sumas pesadez y molestias.
Lo esencial para llegar con más energía sin castigar la digestión
- Funciona sobre todo en pruebas de resistencia largas, especialmente cuando el glucógeno puede limitar el rendimiento.
- La referencia práctica suele moverse entre 7 y 12 g de hidratos por kilo de peso al día durante 24-48 horas.
- Reducir el volumen de entrenamiento y bajar la fibra y la grasa ayuda a que la estrategia sea tolerable.
- No hace falta hacer una fase de vaciado en la mayoría de casos; suele bastar con una ingesta alta y una carga de entrenamiento menor.
- El peso puede subir de forma temporal por agua asociada al glucógeno, no por grasa.
Cuándo tiene sentido y cuándo no
Yo separo esta estrategia en una pregunta muy simple: ¿tu prueba depende de mantener el ritmo durante mucho tiempo? Si la respuesta es sí, puede ayudarte. Si hablamos de un 5K, una sesión de fuerza o un entrenamiento corto de alta intensidad, la mejora suele ser pequeña o directamente irrelevante.
| Situación | ¿Conviene? | Por qué | Cómo lo haría |
|---|---|---|---|
| Maratón, triatlón, ciclismo de fondo | Sí | El glucógeno limita el ritmo cuando la prueba es larga | Subir carbohidratos 24-48 horas antes y bajar el volumen de entrenamiento |
| Media maratón exigente o trail largo | A menudo sí | Hay bastante gasto y el margen se nota | Carga moderada y comida conocida |
| 5K, fuerza o HIIT corto | No suele compensar | No hay vaciado suficiente como para notar una diferencia clara | Alimentación normal y buen desayuno |
| Deportes con categoría de peso | Con cuidado | Puede subir el peso temporalmente | Ajustar el objetivo y no forzar el volumen |
En la práctica, la veo más útil en maratón, media maratón muy exigente, triatlón, ciclismo de fondo, trail largo y cualquier evento donde el vaciado de glucógeno sea real. En esfuerzos de menos de 60-90 minutos, muchas veces basta con comer bien el día anterior y llegar con una rutina normal. La siguiente duda lógica es cuánta cantidad necesitas y en qué plazo.
Cómo organizarla sin comer de más
Las guías del ACSM sitúan la ventana útil en torno a las 24-48 horas previas, con un aporte alto de carbohidratos y una bajada clara del volumen de entrenamiento. Yo suelo traducir eso a algo práctico: 7-10 g/kg/día como rango habitual y 10-12 g/kg/día solo cuando la prueba es muy larga, el deportista ya tiene experiencia y la digestión responde bien.
El objetivo real es la supercompensación de glucógeno, que no es otra cosa que llenar al máximo los depósitos musculares y hepáticos de energía. Y aquí hay una idea importante: en la mayoría de casos no hace falta una fase clásica de vaciado. Suele rendir mejor una estrategia más simple, con menos entrenamiento, más hidratos y menos ruido alrededor.
Para un atleta de 70 kg, eso equivale aproximadamente a 490-700 g al día si trabajas con 7-10 g/kg. No es una cifra pequeña, así que el truco no es “comer mucho” a secas, sino repartirlo en 4-6 tomas y bajar fibra y grasa para que entre sin pelearse con el estómago.
- 24-48 horas antes: sube los hidratos y reduce los entrenamientos duros.
- En la cena previa y el desayuno del evento: usa alimentos conocidos y fáciles de digerir.
- Si te cuesta comer sólido: apóyate en batidos, zumos, yogures líquidos o compotas.
- Si el evento es por la mañana, el COI recuerda que 1-4 g/kg en las 6 horas previas sigue siendo una opción útil.
La clave no es llenar el plato una vez, sino sostener la ingesta sin inflamación, sin pesadez y sin improvisar. Ahí es donde la selección de alimentos cambia todo.

Qué alimentos funcionan mejor y por qué
Cuando quiero hacer esto bien, priorizo alimentos densos en carbohidratos y relativamente bajos en fibra. No porque la fibra sea mala, sino porque en esta fase puede estorbar. Si llenas el plan con ensaladas gigantes, legumbres y cereales muy integrales, llegas antes a la saciedad y más fácil aparece la molestia abdominal.| Alimento | Por qué ayuda | Cuándo lo usaría |
|---|---|---|
| Arroz blanco | Mucho carbohidrato con poca fibra | Comida y cena previas |
| Pasta | Fácil de aumentar en cantidad sin un volumen excesivo | La víspera, con salsa suave |
| Patata cocida o puré | Buena tolerancia y digestión sencilla | Si necesitas variar del arroz y la pasta |
| Pan blanco y tostadas | Muy prácticos para desayunos y meriendas | Antes de salir o entre comidas |
| Plátano maduro, compota, zumo | Añaden hidratos con poco esfuerzo digestivo | Cuando cuesta llegar a la cifra |
| Bebidas con carbohidratos | Suben la ingesta sin mucho volumen sólido | Si el apetito cae o el día va muy justo |
Una regla simple que suele funcionar: cuanto más cerca estás de la prueba, más interés tiene usar carbohidratos fáciles. Arroz blanco, pasta, pan, patata cocida, sémola, fruta madura o bebida con hidratos permiten subir la cantidad sin castigar tanto la digestión. Eso me lleva al ejemplo práctico, que suele aclarar más que cualquier teoría.
Un ejemplo práctico para un deportista de 70 kg
Voy a poner un día tipo para alguien de 70 kg que quiere acercarse a 8-10 g/kg el día previo a una competición larga. No es un menú obligatorio, solo una plantilla para que veas cómo se reparte el total sin convertir la comida en una batalla.
| Momento | Ejemplo | Carbohidratos aprox. |
|---|---|---|
| Desayuno | Cereales de arroz o avena fina, plátano, yogur bebible y miel | 120 g |
| Media mañana | Dos tostadas con mermelada y un vaso de zumo | 60 g |
| Comida | Arroz blanco con pollo, pan y fruta madura | 150 g |
| Merienda | Compota, galletas de arroz y yogur líquido | 70 g |
| Cena | Pasta con salsa suave, pan y bebida isotónica | 160 g |
| Antes de dormir | Dos o tres tostadas o un bol pequeño de cereales | 40 g |
| Total | Distribución orientativa para un día | 600 g |
Lo importante aquí no es copiar exactamente el menú, sino ver la lógica: muchas tomas, baja carga de fibra, pocas grasas pesadas y alimentos que el deportista ya conoce. Si además entrenas el intestino durante la temporada, la tolerancia mejora mucho. Y justo ahí aparecen los fallos más comunes.
Errores que veo con más frecuencia
- Intentar cargar por primera vez el día antes de la carrera. El intestino no perdona la improvisación.
- Mantener mucha fibra justo cuando quieres meter más energía. Eso suele restar espacio y aumenta el riesgo de urgencia intestinal.
- Pasarse con las grasas y las proteínas. Sacian más, pero desplazan a los hidratos que realmente buscas subir.
- Asustarse por el aumento de peso. Es habitual ver 1-2 kg más por agua asociada al glucógeno.
- Usar alimentos nuevos o suplementos nuevos en semana de competición. Si algo no lo has probado antes, no lo estrenes ahora.
- Copiar el plan de un corredor de élite sin adaptar cantidades al peso, al horario ni al tipo de prueba.
Yo diría que el mayor error no es comer “mal”, sino hacer una estrategia demasiado grande para tu realidad. La carga funciona mejor cuando es concreta, repetible y compatible con tu estómago.
Lo que conviene recordar antes de competir
Si tu prueba va a ser larga, la estrategia merece la pena; si es corta, probablemente no. Si tu digestión es sensible, vale más una carga algo menor y bien tolerada que una cifra espectacular que te deje pesado. Y si compites temprano, deja resuelto el desayuno con antelación para no improvisar con el estómago vacío y la cabeza acelerada.- Prioriza carbohidratos conocidos y baja la fibra a medida que se acerca el evento.
- Reduce la carga de entrenamiento para que el glucógeno suba de verdad.
- Reparte la ingesta en varias tomas para no llegar saturado a una sola comida.
- Haz pruebas en entrenamientos largos, no solo en la semana de la carrera.
- No confundas esta estrategia con el plan de alimentación durante la prueba, que sigue siendo importante en eventos muy largos.
Bien aplicada, la carga de hidratos no consiste en comer sin control, sino en llegar con el glucógeno alto, el estómago tranquilo y un plan que puedas repetir sin sorpresas.